Conforme se aproxima la cosecha del frijol en la entidad se incrementa la intranquilidad de los productores. Los hombres del campo al igual que en otros años están nerviosos porque el precio del grano anda por los suelos. El estrés de los campesinos se detecta a simple vista en sus comunidades y en la ciudad.
Los productores tenían la esperanza de vender la tonelada del alimento arriba de los siete mil pesos. Pero en días pasados los coyotes les ofrecieron menos de cinco mil.
El problema se complicará porque como en otros años los campesinos siguen desorganizados y los beneficiados serán los coyotes del grano.




















